Caracterización de las translocaciones de inmunoglobulinas (IG) en la hematopoyesis sana y su progresión hacia el linfoma
Un error de fábrica
Para fabricar anticuerpos, los linfocitos B cortan y recomponen su propio ADN. Es un proceso preciso, pero no infalible: de vez en cuando, un fragmento de los genes de inmunoglobulina (IG) queda pegado donde no toca. Estas translocaciones están presentes en la sangre de personas completamente sanas y, en la inmensa mayoría de los casos, nunca derivan en nada. En algunas, sin embargo, son el primer paso hacia un linfoma.

En qué consiste
El proyecto aplica una metodología de alta sensibilidad, capaz de detectar translocaciones IG presentes en una fracción muy pequeña de células, sobre muestras longitudinales de la cohorte GCAT. Esto permite ver cuándo aparecen, cómo evolucionan a lo largo de los años los clones que las portan y qué mecanismos moleculares intervienen, para distinguir los eventos benignos de los que realmente empujan hacia la enfermedad.
Muchas personas sanas tienen translocaciones IG en la sangre.
La pregunta es por qué solo en algunas acaban en linfoma.
El papel del GCAT
El proyecto necesita algo difícil de encontrar: muestras de sangre de las mismas personas recogidas en momentos distintos y con seguimiento de salud a lo largo del tiempo. La cohorte GCAT lo aporta, y con suficiente volumen para detectar eventos poco frecuentes y seguirles la pista años antes de que aparezca cualquier síntoma.