GCAT-T2D: Disección de la heterogeneidad de la diabetes tipo 2 en el GCAT a partir de la predisposición genética y de las exposiciones a la resistencia a la insulina y al fallo de las células beta pancreáticas, para avanzar hacia la medicina de precisión
Un mismo diagnóstico, mecanismos distintos
La diabetes tipo 2 no es una sola enfermedad. En unas personas el cuerpo deja de responder bien a la insulina, resistencia a la insulina; en otras, las células beta del páncreas no fabrican suficiente. La proporción de una cosa y otra, y el peso que tienen los genes y el entorno, explica por qué la enfermedad avanza y responde al tratamiento de forma tan desigual.

En qué consiste
El proyecto ordena a los participantes a lo largo de dos ejes, sensibilidad a la insulina y capacidad secretora de las células beta, combinando su predisposición genética con las exposiciones ambientales, sociales y de estilo de vida. Con estos dos mapas superpuestos busca subgrupos con mecanismos biológicos propios y analiza la evolución de la enfermedad, las complicaciones cardiometabólicas y la respuesta al tratamiento, la base de la medicina de precisión.
Hacer subgrupos no es etiquetar a los pacientes.
Es saber qué falla en cada caso para acertar antes con el tratamiento.
El papel del GCAT
Separar estos subgrupos exige tenerlo todo a la vez: genoma, entorno, hábitos, contexto social y seguimiento clínico de miles de personas a lo largo de los años. La cohorte GCAT reúne estas capas en una población amplia, y eso permite estudiar la diabetes tipo 2 tal como aparece en la vida real, no solo en pacientes ya diagnosticados y tratados.