La ciencia también se construye en catalán
Hace más de siete siglos, Ramon Llull demostró que se podía hacer ciencia en catalán. Hoy, la comunidad científica catalana sigue trabajando para que aquel legado tenga futuro.
En el siglo XIII, cuando cualquier tratado de filosofía, medicina o astronomía se escribía casi siempre en latín, un mallorquín decidió hacer las cosas de otra manera. Ramon Llull (1232–1316) redactó buena parte de su obra, lógica, teología, filosofía y conocimiento natural, en catalán, su lengua. No lo hizo solo para llegar a más gente, sino para demostrar una idea que entonces era casi revolucionaria: que una lengua romance también podía expresar ideas abstractas y conocimiento especializado.
Con aquel gesto, Llull se convirtió en uno de los primeros grandes autores europeos en desarrollar una obra científica y filosófica extensa en una lengua romance. Tuvo que crear y adaptar terminología, abrir camino y, de paso, acercar el saber más allá de los círculos universitarios que dominaban el latín.
La ciencia, decía con su práctica, no debía quedar encerrada en una sola lengua.
La ciencia es un lenguaje universal, pero también debe poder explicarse en la lengua de la sociedad a la que sirve.

Una lengua se mantiene viva cuando se utiliza
Más de setecientos años después, el reto sigue siendo el mismo, aunque el contexto haya cambiado. La ciencia es un lenguaje universal, pero también debe poder explicarse en la lengua de la sociedad a la que sirve. El vocabulario científico no nace solo en los despachos de las instituciones: se construye cada día, a través del trabajo de los investigadores, de la publicación de nuevos trabajos y de la voluntad compartida de hacer que el conocimiento sea accesible.
Disponer de contenidos científicos en catalán no es una cuestión menor. Facilita que estudiantes, profesionales de la salud, periodistas y ciudadanía puedan acceder al conocimiento, y refuerza el papel de nuestra lengua como vehículo de ciencia e innovación. Porque las lenguas, como la propia ciencia, solo se mantienen vivas cuando se utilizan.
La ciencia, decía Ramon Llull con su práctica, no debía quedar encerrada en una sola lengua.

El compromiso del GCAT
Desde GCAT | Genomes for Life nos sumamos a este esfuerzo colectivo, convencidos de que una ciencia de excelencia también debe ser abierta, cercana y accesible. Facilitar el acceso al conocimiento en catalán es una manera de reforzar la transferencia de la investigación a la sociedad y de contribuir a una cultura científica más inclusiva.
Queremos expresar un reconocimiento especial a la Dra. Elena Bosch, profesora e investigadora del Departamento de Medicina y Ciencias de la Vida (MELIS) de la Universitat Pompeu Fabra (UPF), y al Dr. Francesc Calafell, catedrático del mismo departamento, por su compromiso y dedicación a esta iniciativa. Su trabajo es un ejemplo de cómo la colaboración de la comunidad científica ayuda a consolidar el catalán como una lengua plenamente capacitada para comunicar ciencia al más alto nivel.
Iniciativas como esta nos recuerdan que la ciencia no solo genera conocimiento: también construye cultura, patrimonio y futuro.
Divulgación científica

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